Noches de insomnio
solitarias y tibias,
entre la suave
fragancia de la noche
las estrellas me
niegan sus favores
y
mis palabras
son presa
de las caricias
del viento gélido.
¡Oh impronunciable
afecto que
ruega por
ser liberado
entre tus sueños!
¡Calla, te lo ruego!
Las gaviotas emprenden vuelo,
y el alba se acerca
sin clemencia alguna.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario