sábado, 4 de enero de 2014

Bns.


Yo la consumo desde niño,
pero supe que era una pastilla curativa
hasta que mi doctor Jaime Sabines
me lo explico, me instruyo que funcionaba
como hipnótico y como sedante,
y para cuando me intoxicara de filosofía,
me la receto cada dos horas
pero sólo la tomo algunas noches,
y cuando la veo frente a mi
sé que no podré resistir la tentación.
Al verla comienza el efecto alucinógeno
inmediatamente me remite a aquel dato
de que la mayor parte de nuestro 
cuerpo es agua, y entonces
entiendo mi oleaje interno.
La marea que la Luna empieza 
a producir en mi,
cuantos amantes no la hemos usado
como lampara, como punto de encuentro,
cuantos no nos hemos quedado de ver ahí,
en esa pista de mármol,
miren ya cuantos hoyos ya le hemos hecho,
¿cuántos sueños y secretos 
estarán enterrados ahí?.
Tal vez sea la Luna el lugar 
más poblado del sistema,
todos conocemos gente que vive ahí
aunque sea por temporadas 
y todos caben bien,
hay Luna para todos:
Luna de miel,
Luna amarga
Luna llena
Cuarto de Luna 
Luna menguante
Espejo de luna
...
Y cuanta gente distinguida ha estado ahí
fabricantes de huellas,
sembradores de historias
pintores, poetas, fotógrafos, ...
No hay destino vacacional 
más perfecto que la Luna,
es el único lugar al que uno 
viaja a la velocidad de la luz
y aunque es un sitio muy concurrido
siempre esta despejado,
vació,
como esperándonos ahí
y es el único lugar al que 
al pasaporte que se pide es la imaginación,
úsenla, conéctesen ahí 
con los amores lejanos,
si es blanca,
es para que proyecten sus historias
para que escriban sus sueños,
y como dijo Sabines:
"Pongan una hoja de tierna Luna 
debajo de su almohada y miraran
lo que quieran ver".

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